Cada año, la economía mundial consume cerca de 100 mil millones de toneladas de recursos, de los cuales tres cuartas partes no pueden ser regenerados por la naturaleza. Esta dependencia de un flujo constante de materias primas vírgenes expone cada vez más a nuestras economías a choques de precios, interrupciones en el suministro y a las ineficiencias generalizadas asociadas al desperdicio de recursos.
De cara a 2060, las tendencias actuales apuntan a un aumento del 150% en la extracción global, acompañado de una menor resiliencia económica y del agravamiento de una triple crisis planetaria: cambio climático, contaminación y pérdida de biodiversidad.
Una forma directa de aliviar esta presión es mantener los materiales circulando en su mayor valor, ya sea como productos completos, como componentes diseñados para la reutilización o la reparación, o como recursos que pueden reintroducirse de manera segura en la producción o en la naturaleza.
Como parte de una serie de políticas sobre cómo acelerar la transición hacia la economía circular, este policy brief presenta un enfoque específico para mantener los materiales en uso. Una combinación estratégica de políticas puede promover diseño, modelos de negocio e incentivos que favorezcan la reutilización, reparación y remanufactura, junto con prácticas regenerativas como el uso en cascada, el compostaje y el retorno de nutrientes al suelo.


Tres políticas para conservar el valor de los recursos
Tres instrumentos de política pública destacan por su potencial transformador. Cuando se utilizan en conjunto, conforman un paquete estratégico que genera señales de oferta y demanda, garantizando que los recursos valiosos sean recuperados y reintegrados en la economía:
Regulaciones de residuos y clasificaciones de recursos
— definen cuándo un material es considerado recurso, subproducto o residuo, permitiendo su reingreso a la producción y garantizando que su valor se conserve de manera segura y legal.
Esquemas de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP)
— exigen que los productores financien y respalden resultados circulares más allá del punto de venta, creando incentivos directos para mejorar el diseño y la recuperación de materiales.
Apoyo a los mercados de materiales secundarios
— establecen estándares, señales de precio y mecanismos de compras públicas que hacen que los materiales recuperados sean competitivos y atractivos para la inversión.
Adaptar las políticas para una economía circular en todo el mundo
Estos instrumentos establecen bases legales claras, incentivan ciclos de materiales y aseguran la demanda de materiales secundarios. Cuando se implementan en conjunto, pueden generar beneficios económicos, sociales y ambientales medibles, incluyendo ahorro de costos, creación de empleo y menor presión sobre los ecosistemas.
Estudios de caso en Brasil, Canadá, China, Alemania, Irlanda y la República de Corea muestran cómo contextos de política muy distintos pueden habilitar enfoques circulares — siempre que las políticas adecuadas se adapten a las condiciones locales y se respalden mediante gobernanza inclusiva, cumplimiento efectivo e inversión sostenida.
El policy brief presenta seis recomendaciones de política pública, relevantes a nivel global y adaptables a nivel local:

Mantenerlos en uso: conservar el valor de los recursos y desbloquear oportunidades económicas
Los responsables de formular políticas públicas pueden desempeñar un papel decisivo al desarrollar combinaciones de políticas que aceleren la transición hacia la economía circular, generando beneficios económicos, ambientales y sociales.
Lee el policy brief completo para conocer tres instrumentos particularmente transformadores para mantener los materiales y recursos circulando en su mayor valor dentro de la economía.






