Las decisiones de diseño determinan cómo se usan los recursos y cómo se crea valor. Una vez tomadas, resulta costoso revertirlas. Al incorporar los principios de la economía circular en el origen —en el punto donde se definen la demanda de materiales, el uso del suelo y la infraestructura urbana—, los gobiernos pueden influir en los resultados durante décadas.
Como parte de una serie de políticas sobre cómo acelerar la transición hacia la economía circular, este informe se centra en tres sistemas clave: productos, sistemas agrícolas y ciudades. Juntos, representan la gran mayoría del uso de recursos, la generación de residuos y el impacto ambiental y, de manera crucial, los tres están determinados por decisiones de diseño impulsadas por políticas públicas.
La forma en que se diseñan estos sistemas importa. Los sistemas bien diseñados facilitan la circulación de productos, componentes y materiales en su máximo valor; permiten prácticas agrícolas y de uso del suelo regenerativas; y dan forma a entornos urbanos que reducen los residuos y la demanda de recursos. Una combinación específica de instrumentos de política en el origen puede reducir la dependencia de recursos vírgenes, mejorar la circulación de materiales y generar beneficios económicos, ambientales y sociales.


Tres sistemas en el centro de la transición
Tres sistemas destacan como especialmente importantes: productos, sistemas agrícolas y ciudades. Los instrumentos de política que actúan en el origen pueden ayudar a reducir la dependencia de recursos vírgenes, mejorar la circulación de materiales y la regeneración de la naturaleza, y generar resiliencia a largo plazo mediante una menor dependencia de recursos finitos, la estabilización de costos y la protección frente a choques de oferta
Políticas de productos (incluidos los requisitos de diseño, los estándares de desempeño y los pasaportes digitales de producto) – egarantizan que los productos, componentes y materiales estén diseñados para mantenerse en uso en su máximo valor.
Políticas agrícolas (incluidos los esquemas de incentivos, los marcos de uso del suelo y los pagos basados en resultados) – orientan la producción hacia prácticas regenerativas que reconstruyen el capital natural, alejándola de insumos intensivos en recursos.
Políticas de planificación urbana (incluidas las normas de zonificación, las estrategias espaciales y los marcos de reurbanización) – determinan cómo fluyen los materiales, la energía, el agua y los nutrientes por las ciudades, reduciendo los residuos y permitiendo soluciones circulares a escala.
Diseñar sistemas circulares en la práctica
Los siguientes ejemplos muestran cómo se ve esto en la práctica. Estudios de caso de China, Francia, India, Japón, Estados Unidos y la Unión Europea muestran cómo los gobiernos ya están incorporando los principios de la economía circular en el origen, mediante la regulación de productos, los incentivos agrícolas y los marcos de planificación urbana. Estos ejemplos ilustran que los enfoques más eficaces combinan requisitos de diseño claros, horizontes de planificación a largo plazo y una sólida coordinación entre los gobiernos y las cadenas de valor.
El informe presenta cinco recomendaciones de políticas de relevancia global y adaptables a nivel local:

Diseñarlo Correctamente: Transformar los Sistemas Circulares en Norma
Las decisiones de diseño determinan cómo se usan los recursos y cómo se crea valor. En tres sistemas clave —productos, sistemas agrícolas y ciudades—, priorizar las intervenciones en el origen puede consolidar un impacto duradero y a nivel sistémico. Lea el informe completo para ver cómo las decisiones de diseño en el origen en productos, sistemas agrícolas y ciudades pueden consolidar resultados duraderos para la economía circular.








